Las mejores zonas donde dormir en La Palma

Alojamientos baratos y económicos donde alojarse en La Palma

Apartamentos y Bungalows Finca Colón
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Holiday Home Los Jablitos by Interhome
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Bungalows El Paradiso
 Habitación Casa o chalet desde 72 EUR

Apartamentos Cancajos
 Habitación Apartamento desde 79.2 EUR

Apartamentos Centro Cancajos
 Habitación Apartamento desde 35 EUR

Aparthotel El Galeón
 Habitación desde 43 EUR

Hotel Valle Aridane
 Habitación desde 45 EUR

Apartamentos La Caleta
 Habitación Apartamento desde 45.75 EUR

La Palma Princess
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Sol La Palma
 Habitación desde 45 EUR

Hotel-Apartamento Las Olas
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H10 Taburiente Playa
 Habitación Doble - 2 camas desde 67 EUR

Mejor alojamiento donde dormir en La Palma

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Servicios más populares

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La Palma
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Situada en el corazón del Atlántico, La Palma emerge como un paraíso donde la naturaleza ha tejido su magia de forma espectacular. Esta isla, la más noroccidental de las Canarias, combina majestuosos paisajes de montañas, frondosos bosques, costas azuladas y cielos estrellados que desafían la imaginación.

Perteneciente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife y conocida como “la Isla Bonita”, La Palma te ofrece una naturaleza impresionante (toda ella es Reserva de la Biosfera desde 2002), magníficas playas, un clima ideal y buen número de monumentos.

Además, todavía no recibe turismo de masas por lo que es un lugar perfecto para visitarlo en familia.

Más que un simple destino turístico, La Palma es una experiencia, una aventura que invita a descubrir rincones escondidos y maravillas naturales en cada paso.

Aquí, la topografía varía desde las cumbres nevadas de la Caldera de Taburiente hasta las llanuras de lava negra y las playas doradas. Esta diversidad de paisajes ha dado lugar a una rica tapeza cultural y tradicional.

Las fiestas locales, la gastronomía autóctona y las leyendas que se entrelazan con la historia, ofrecen una visión profunda del alma palmera, vibrante y acogedora.

Visitar La Palma es como sumergirse en un cuento de antaño, donde el tiempo parece detenerse, permitiendo a los viajeros reconectar con la esencia de la vida y la belleza pura del mundo natural.

Ya sea que busques aventura, relajación o inspiración, La Palma te espera con los brazos abiertos, lista para ofrecerte experiencias inolvidables. Es, sin duda, un lugar donde alojarse y dejarse envolver por su magia.

La Palma, con su riqueza natural y cultural, es un refugio perfecto para el viajero en busca de experiencias auténticas e inolvidables.

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Santa Cruz de la Palma, el corazón de la isla


Santa Cruz de la Palma no es solo una capital; es una ventana al pasado, un recuerdo vivo de la rica historia marítima y colonial de la isla. Al caminar por sus calles, uno no puede evitar quedar cautivado por las fachadas de colores pastel de las casas, las balconadas de madera tallada y los patios interiores que susurran secretos de tiempos antiguos. Cada rincón de esta ciudad cuenta una historia, desde sus iglesias centenarias hasta sus plazas adoquinadas donde la vida local se despliega diariamente.

Además de su herencia histórica, Santa Cruz de la Palma es un hervidero de actividades y cultura. Las tiendas locales, mercados artesanales y terrazas ofrecen una experiencia auténtica para aquellos que buscan sumergirse en la vida palmera. Y para aquellos que desean un poco de vida nocturna, la ciudad no decepciona, con una variedad de bares y restaurantes donde se puede disfrutar desde la tradicional comida canaria hasta la música en vivo.

Elegir Santa Cruz de la Palma como base para tu estancia es asegurarte un equilibrio perfecto entre historia, cultura y comodidad. Es, sin duda, uno de los mejores lugares para sumergirse en la esencia de La Palma y tener al alcance todo lo que necesitas para unas vacaciones inolvidables.


Breña Alta, el jardín entre mar y montaña


Situada en la vertiente oriental de La Palma, Breña Alta es una joya que combina la majestuosidad de las montañas con la serenidad del mar. Con sus paisajes verdes y ondulantes, este encantador municipio ofrece una experiencia genuina de la vida isleña, lejos de los circuitos turísticos convencionales.

Breña Alta es conocida por sus cuidados jardines y parques, donde una variedad de plantas y flores prosperan bajo el generoso sol canario. Estos espacios verdes son ideales para relajarse, leer un libro o simplemente disfrutar de la naturaleza en su máxima expresión.

El casco antiguo, con sus callejuelas estrechas y plazas sombreadas, es un testimonio del pasado colonial de la isla. Las casas tradicionales, con sus patios interiores y balcones de madera tallada, cuentan historias de generaciones que han vivido en armonía con el entorno.

Desde Breña Alta, las vistas al océano son simplemente impresionantes. Al amanecer, cuando el sol ilumina el mar con tonos dorados, es un espectáculo que llena el alma. Alojarse en Breña Alta es descubrir un rincón donde la tradición y la naturaleza se entrelazan, creando un ambiente mágico y acogedor.


Breña Baja, aroma a mar y pinos


Justo al sur de su hermana Breña Alta, Breña Baja se despliega como un tapiz de belleza natural que abarca desde las altas montañas hasta las costas azuladas. Este municipio es un caleidoscopio de experiencias, donde la brisa marina y el perfume de los bosques de pinos se entremezclan en un baile sensorial.

Uno de los tesoros más preciados de Breña Baja es su litoral. Las playas aquí, con sus aguas cristalinas y arenas volcánicas, invitan a jornadas de relax bajo el sol, mientras el murmullo del mar serena el espíritu. Además, sus calas escondidas son el lugar perfecto para los que buscan privacidad y conexión con la naturaleza.

En el interior, las zonas rurales de Breña Baja son un festín para los sentidos. Sus caminos rurales, flanqueados por antiguas construcciones y terrazas agrícolas, ofrecen panorámicas impresionantes de la isla y el vasto Atlántico.

El ambiente en Breña Baja es auténticamente canario, con su hospitalidad y tradiciones palpables en cada esquina. Alojarse aquí es una oportunidad para vivir La Palma de una forma íntima y genuina, dejándose llevar por sus ritmos y encantos.


Los Cancajos, espejo volcánico de La Palma


Enclavada entre escarpados acantilados y las brillantes aguas del Atlántico, Los Cancajos atrae a los viajeros con su encanto volcánico y su encanto costero. Es un lugar donde la ardiente historia de la tierra se funde a la perfección con los serenos ritmos del océano.

Las playas de Los Cancajos son verdaderamente únicas. La arena negra, resultado de la rica historia volcánica de la isla, contrasta bellamente con el azul turquesa del mar, creando un paisaje que parece sacado de un sueño. No solo es un lugar idóneo para tomar el sol, sino también un paraíso para los amantes del snorkel, quienes pueden explorar las aguas cristalinas y descubrir la fascinante vida marina que habita sus fondos rocosos.

A poca distancia de la capital, Santa Cruz de la Palma, Los Cancajos ofrece una combinación perfecta de accesibilidad y retiro. Sus acogedores restaurantes y chiringuitos invitan a degustar la gastronomía local mientras se disfruta de una vista inigualable del océano.

Optar por alojarse en Los Cancajos es garantizarte días llenos de sol, mar y experiencias costeras únicas. Es el rincón perfecto para aquellos que buscan una mezcla de relax, belleza natural y aventura en las aguas del Atlántico.


Llanos de Aridane, tradición y modernidad


Los Llanos de Aridane, situados en el lado oeste de La Palma, son un crisol de tradición y contemporaneidad. Mientras que sus raíces están firmemente ancladas en la rica historia canaria, su espíritu se proyecta hacia el futuro, convirtiéndolo en una zona dinámica y vibrante perfecta para alojarse.

En el corazón de la ciudad, las plazas arboladas y calles peatonales cobran vida con el bullicio de los cafés al aire libre, tiendas de artesanía local y mercados frescos que ofrecen los sabores y aromas de la isla. Sin embargo, a solo un corto paseo, las vistas del majestuoso Parque Nacional de la Caldera de Taburiente te recuerdan la belleza natural que rodea esta zona urbana.

A medida que el sol se pone, Los Llanos de Aridane se transforma. Las terrazas se llenan de risas y música, ofreciendo una vibrante vida nocturna que combina lo mejor de la cultura canaria con influencias modernas.

Alojarse en Los Llanos de Aridane te da la oportunidad de experimentar un equilibrio perfecto entre la vida urbana y la maravilla natural. Es un punto de partida ideal para explorar la isla, a la vez que te sumerges en el pulso cotidiano de la vida palmera.


Puerto Naos, el abrazo del oeste palmero


Situado en la costa oeste de La Palma, Puerto Naos es un encantador enclave costero que combina lo mejor de las playas tropicales con un ambiente relajado y auténtico. Al pisar su fina arena volcánica, es fácil entender por qué tantos viajeros lo eligen como su refugio en la isla.

Aquí, las palmeras se mecen suavemente al ritmo de las brisas marinas, creando un ambiente que invita a la relajación y al disfrute. La playa de Puerto Naos, con su distintiva arena negra y aguas cristalinas, es perfecta para aquellos que buscan un día de sol, pero también para los aventureros que deseen practicar buceo o snorkel en sus ricas aguas.

Más allá de su belleza natural, Puerto Naos cuenta con un paseo marítimo lleno de vida. Los pequeños restaurantes y chiringuitos sirven deliciosos platos locales, mientras que las tiendas ofrecen una variedad de artesanías y productos típicos.

Alojarse en Puerto Naos es optar por un ritmo pausado, donde los días se miden por puestas de sol espectaculares y noches estrelladas. Es el lugar ideal para aquellos que buscan desconectar del ajetreo diario y sumergirse en la serenidad del océano.


Tazacorte, donde el sol siempre sonríe


Situado en un rincón luminoso de la costa oeste de La Palma, Tazacorte es conocido como el municipio con más horas de sol de toda la isla. Esta joya bañada por el Atlántico combina la tranquilidad de un pueblo pesquero con el encanto de un destino vacacional único.

El puerto de Tazacorte, con sus barcos coloridos y sus tranquilas aguas, ofrece una postal idílica donde el tiempo parece haberse detenido. Aquí, las tradiciones pesqueras aún se mantienen vivas, y no es raro ver a los pescadores locales retornar con su captura del día, una visión que refuerza la autenticidad del lugar.

La playa de Tazacorte, protegida por impresionantes acantilados, se extiende con su característica arena negra y aguas de un azul profundo. Es un santuario para quienes buscan un espacio para relajarse, tomar el sol y disfrutar de las refrescantes aguas del Atlántico.

La oferta gastronómica local, centrada en el pescado fresco y los productos de la tierra, es otro de los atractivos de Tazacorte. Aquí, cada comida se convierte en una experiencia para los sentidos. Sin duda, alojarse en Tazacorte es garantía de sol, mar, tradición y gastronomía de primer nivel.


Barlovento, entre bosques y lagunas


Barlovento, ubicado en la zona norte de La Palma, es un remanso de paz que ofrece un contraste fascinante entre el verde intenso de sus bosques y la inmensidad azul del Atlántico. Este rincón de la isla, a menudo menos transitado por el turismo masivo, es una joya escondida que promete una experiencia auténtica y revitalizante.

Sus paisajes son simplemente impresionantes: desde los densos bosques de laurisilva que envuelven la zona con un manto verde y misterioso, hasta las lagunas naturales que brillan como espejos entre montañas y valles. Barlovento es un testimonio viviente de la rica biodiversidad de La Palma.

Aunque es conocido por su naturaleza virgen, Barlovento no se queda atrás en cuanto a cultura y tradición. Sus pequeños caseríos y aldeas conservan la arquitectura tradicional canaria y, al caminar por sus calles, es fácil sentir el latido pausado de la vida rural.

El área costera, con sus acantilados escarpados y pequeñas calas, es un paraíso para aquellos que buscan desconectar y escuchar el eterno susurro del mar. Alojarse en Barlovento es elegir un refugio natural, un lugar donde el tiempo se ralentiza y la naturaleza canta su canción más pura.


El Paso, la puerta hacia el corazón de la isla


Ubicado estratégicamente en el centro de la isla, El Paso sirve como un enlace esencial entre el este y el oeste de La Palma. Pero más allá de su posición geográfica, este pintoresco pueblo es una ventana al alma palmera, un lugar donde las tradiciones ancestrales se entrelazan con paisajes que quitan el aliento.

El Paso se enorgullece de estar rodeado por el imponente Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, un vasto cráter erosionado que alberga barrancos, cascadas y una flora y fauna única. Desde el pueblo, se pueden iniciar diversas rutas de senderismo que se adentran en este espectacular espacio natural, convirtiéndolo en el punto de partida perfecto para los amantes de la naturaleza.

Las calles empedradas del pueblo, flanqueadas por casas tradicionales con tejados de teja roja, ofrecen una atmósfera cálida y acogedora. Aquí, los visitantes pueden sumergirse en la cultura local, desde los mercados artesanales hasta las festividades que celebran la rica herencia de la isla.

Optar por alojarse en El Paso es decidir sumergirse en el corazón palmero, donde la naturaleza, la tradición y la hospitalidad se encuentran en perfecta armonía.


Puntagorda, un encanto de pueblo


En el noroeste de La Palma, donde los atardeceres pintan el horizonte de tonos dorados y carmesí, se encuentra Puntagorda, un encanto de pueblo que se asienta majestuosamente sobre acantilados con vistas al vasto océano. Este rincón de la isla, a menudo elogiado por su serenidad, se ha ganado el corazón de muchos viajeros en busca de un refugio lejos del bullicio.

Uno de los mayores atractivos de Puntagorda es su cielo. Al caer la noche, la falta de contaminación lumínica revela un manto estrellado que parece inacabable, convirtiendo la zona en un paraíso para los astrónomos y aquellos que simplemente desean maravillarse ante la inmensidad del cosmos.

Pero Puntagorda no es solo cielo. Sus paisajes terrestres, repletos de almendros, pinares y antiguos dragos, se convierten en un espectáculo especialmente durante la primavera, cuando los almendros florecen y visten el lugar de blanco y rosa.

El ambiente en Puntagorda es de pura tranquilidad. Sus senderos invitan a caminar, sus miradores a contemplar, y su esencia a relajarse. Alojarse aquí es elegir un lugar donde la tierra y el cielo se funden en una danza constante de belleza natural.


Fuencaliente, auténtica belleza volcánica


Al sur de La Palma, Fuencaliente de la Palma emerge como un paisaje de contrastes, donde el fuego del pasado ha esculpido un territorio de fascinante belleza. Las huellas de antiguas erupciones dotan a este rincón de la isla de un encanto especial, convirtiéndolo en un destino imprescindible para quienes buscan experiencias únicas.

Los volcanes San Antonio y Teneguía, con sus siluetas imponentes, cuentan historias de tiempos en que la tierra rugía y el lava fluía. Pasear por sus laderas es como viajar en el tiempo, sintiendo la energía latente de la naturaleza en cada paso. El contraste entre las negras cenizas volcánicas y el azul profundo del mar crea un escenario que parece sacado de otro mundo.

Pero Fuencaliente no es solo volcanes. Sus salinas, con sus mosaicos de colores brillantes, ofrecen una vista espectacular, especialmente cuando los reflejos del sol crean efectos cromáticos hipnotizantes.

El nombre Fuencaliente, que significa “fuente caliente”, hace referencia a las fuentes termales que antiguamente brotaban en la zona. Alojarse en Fuencaliente de la Palma es sumergirse en un entorno donde la fuerza de la naturaleza se revela en su máxima expresión, ofreciendo momentos de introspección y admiración.


Tijarafe, tierra de leyendas


Al oeste de La Palma, Tijarafe se erige como un santuario de tranquilidad, con panorámicas que abarcan desde las montañas más altas hasta el infinito horizonte marino. Este pequeño municipio es un fiel reflejo del carácter amable y auténtico de la isla, donde la tradición y la naturaleza se funden en un abrazo eterno.

El casco histórico de Tijarafe es un paseo por la arquitectura tradicional canaria, con sus casas blancas, balcones de madera y calles empedradas. Cada rincón parece contar una historia, muchas de ellas envueltas en leyendas locales que añaden un toque místico al lugar.

Uno de los grandes atractivos de Tijarafe es su costa. Sus acantilados ofrecen miradores naturales desde donde se pueden contemplar atardeceres que tiñen el cielo de colores vibrantes, mientras el sol se sumerge lentamente en el océano.

Las fiestas locales, con su música, danzas y gastronomía típica, son una oportunidad perfecta para sumergirse en la cultura palmera. Elegir alojarse en Tijarafe es optar por un retiro lleno de encanto, donde el ritmo pausado y la belleza natural invitan a la desconexión y el disfrute pleno.

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